Nadie es inocente, decía Ravachol. ¿Será verdad?

Nadie es inocente, decía Ravachol. ¿Será verdad?

A propósito de leer cagando.

Hay dos pasiones únicas en la vida de un humano: La primera es la lectura, una actividad que, pecando tal vez de entrar en lugar común, nos transporta a otro mundo, y nos llena de un regocijo gratificante. Es ciertamente genial leer una prosa capaz de tonificarte el ánimo, y de masajear tu mente.

El otro es, para mí, evacuar el vientre. Cagar, en criollo. Ir al baño es una simple acción de un placer inmenso, enorme, infinito, inacabable. Especialmente cuando se viene de un día de trabajo arduo, o de estudios intensos. Porque más de uno habrá ido al baño en la calle, y seguidamente hecho la comparación: no hay, en verdad, como defecar en la casa de uno, en el trono supremo, sentarse en esa pieza de cerámica (para los suertudos que contamos con pocetas) y sentir el cosquilleo que produce el frío en tus muslos. ¡Carajo, que como cagar no hay! Luego de tan dichosa actividad, se siente uno ligero, potente, juvenil. Es como un renacer. ¡Qué cosa tan dichosa es excretar en la privacidad del hogar! Es un privilegio que no sabemos valorar.

Aunado a tal actividad, podemos sumar la primera descrita. Yo lo he sopesado y he llegado a la humilde conclusión de que leer en el baño es una labor cuyo regocijo es equiparable sólo con tener sexo. No creo que haya otra cosa que se le compare.  Porque en nuestra efímera existencia, no tenemos tiempo para nada, y menos con la angustia existencial que depara al hombre moderno en una sociedad tan grande, y a la vez, tan pequeña. Los refugios de placer son cada vez menos, y uno de los más simples, y de mayor deleite, es evacuar el vientre mientras gozamos con la prosa de aquellos como autores consagrados en las letras universales.

Lo cual me lleva a un punto muy importante: ¿Qué leer mientras se caga?

Pues, como defecar es una acción que normalmente se lleva con prontitud (si acaso usted sufre de constipación, coma fibra o vaya a su médico), la lectura no nos dura mucho tiempo para combinar las dos actividades y llegar al cenit del regocijo que supone leer y cagar. Por esto yo recomiendo la poesía, especialmente la de los americanos, como acompañante ideal en esta exquisita visita al baño.

El autor predilecto para esto: Charles Bukowski. Sus versos simples y su poesía mundana, pero bella aún así, es el ideal. Sus reflexiones sobre la vida, la pesadilla americana, y el apocalipsis que supone Los Angeles, invita a nuestros intestinos a moverse con mayor ligereza y simplemente disfrutar de lo que supone leer al último maldito americano. ¿Otro autor? Raymond Carver. Juegue al póquer con Raymond mientras usted expulsa la hamburguesa que cenó en la calle. También la poesía de Burroughs, retorcida y anal, supone buen ingrediente para desenredar sus demonios estomacales.  Los estadounidenses con su cultura protestante y su capitalismo libremercantil, han hecho de la velocidad una consigna de vida. Perfecto para defecar y leer. Prontitud, rectitud, rapidez.

Pero si lo de usted no es la poesía, y prefiere leer una novela, le sugiero escoja alguna de prosa simple y rápida. ¿Quiénes son buenos candidatos? Ernest Hemingway y su valentía osada, lo llevarán a la España de la guerra civil, a los mares de Cuba, o a las calles de París, mientras se caga de lo buen escritor que es. Literalmente.  ¿Otros? Bukowski, nuevamente. Jaime Bayly, peruano pop y simplón. Buen acompañante. Augusto Monterroso y su oveja negra, si se quiere sentir culto. Inclusive, devolviéndonos al terreno baldío de la poesía, Baudelaire, el príncipe del  horror,  lo obligará a abrir el culo y desbloquear el infierno que carga en su tracto digestivo.

Cualquiera que sea su opción, un libro es su mejor amigo para que libere su estómago y, de una vez y al fin, expela toda la mierda que lleva dentro de sí.

Engulles versos como
tragas bellas palabras
además de sudar al
teclear tus gruesos
y extensos poemas

Me miro yo en tu gran
poesía, rimas redondas
Y boyantes líricas

Eres tú, el poeta más
grande de nuestra ciudad
Puesto que cada paso
que tomas hacen a la
poesía retumbar por tu
peso y gran vastedad.

A Willy McKey, el poeta más gordo de Caracas, en verso de siete sílabas.

Instrucciones para angustiarse.

  1. Consiga un libro de Emil Cioran
  2. Léalo
  3. Angústiese

Filmado con odio.

Vaciando una cantera de ideas para un guión.

Bolívar en su lecho de muerte / salsa de fondo / una pareja bailando / un cuchillo (los cuchillos son proverbios poéticos) / El libertador, héroe de América, militar glorioso, padre de la patria, musitando “no me dejen morir” / Yo soy la muerte está de fondo / alguien apuñala a la mujer con la que baila el hombre. Gritos / Bolívar se muere / todo filmado en cinco minutos / Fin.

No hay actividad más solitaria que la escritura. Dedicarse a esto es ensimismarse con los demonios personales. Compartir tu escritorio con las múltiples inseguridades que padeces, darle paso a la melancolía y que ésta inunde habitación, que la tristeza sea el motor de tu arte. Porque no es lo mismo la soledad que puedes conseguir con un libro, que el aislamiento que te impone la creación.

No hay actividad más solitaria que la escritura. Dedicarse a esto es ensimismarse con los demonios personales. Compartir tu escritorio con las múltiples inseguridades que padeces, darle paso a la melancolía y que ésta inunde habitación, que la tristeza sea el motor de tu arte. Porque no es lo mismo la soledad que puedes conseguir con un libro, que el aislamiento que te impone la creación.

Ya no hay nada acá
todo desapareció
no hay gobierno
ni estado
tampoco burocracia
ni autopistas

No hay bosques
la muerte se ha
tragado todo

Eres libre.

Salvajes.

Such solitary heights
when you fly free
high above the sky
as you drop your life
leaving it all behind.

Think you’re setting
yourself to be untied
but it really isn’t as fair
as it seems, because
once again when you
are unchained and wild
you will taste what is it like
to be, once and for all
truly alone.

The worst hangovers
come from hell, and
from the city
of angels as well

I look at you, eyeing
every young woman
admiring their legs
you ugly drunken
fuck

echoing on their
beauty and hating
them because they’re
dirty vocal cunts

walk now, have
this world tremble
as each step you take
will make literature
fall away.

shall I see you raise
as the archangel
of L.A.
I hold up my beer
and say, cheers
you lonely old
man.

To Charles Bukowski. Salvajes.
En Caracas la poesía
se conjuga al son
de las balas frías.
La sangre es el verso
y los muertos la rima
Salvajes.